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Inicio estos comentarios haciendo una pregunta a mi amable lector o lectores, pues siempre pienso que alguna vez además de mi mujer quien a veces se ve forzada, no a leerme, sino a escuchar mis peroratas y además, darme una opinión favorable, alguien más me dispense con su amable atención. La pregunta es: ¿Sabe usted cuándo realmente empezó a envejecer? Permítame y le ayudo exponiéndole algunos conceptos que me han expresado, quizá usted se identifique con alguno.
-El cuerpo me duele mucho y ya no tengo la misma agilidad de antes.
-Por mi cabello canoso.
-Porque me siento realizado tanto familiar como profesionalmente.
-Ya soy abuelo.
-Acabo de jubilarme.
-Porque veo viejitos a los amigos de mi generación.
-Ya no levanto el “espíritu” como antes.
-Me he quedado medio ciego y torpe.
¿Podría ayudarme usted con una o dos razones más? Estoy seguro que sí. Sin embargo, le voy a citar una y estará de acuerdo conmigo que parece incuestionable: los refranes. Sí. Si usted cita un refrán y su interlocutor (gente joven, claro está) se voltea y lo mira extrañado es porque ese refrán perdió vigencia y usted amigo, hace rato que cruzó para el otro lado.
Así como los refranes van perdiendo vigencia, las palabras también. Sobretodo las usadas en dichos o refranes. Por ejemplo: decir “mi pana”, “mi llave” o “mi brother” en vez de amigo, ya no suena. Decir “man” o “jeva” por hombre o mujer, tampoco. Decir “mi jovie” por viejo, es estar realmente viejo. Pero hay una palabra que parece ancestral y que últimamente está en franca decadencia, o mejor, está cambiando su acepción: Marica. El diccionario dice que es un hombre afeminado. A continuación le doy la definición vulgar y sus derivados.
-Marica. Persona que manifiesta su desvío sexual hacia los hombres.
-Redondo. El mismo marica pero que es recatado, se casa y tiene hijos, pero se le moja la canoa, especialmente cuando está con tragos.
-Mariqueta. Persona marica y maluco que se pega sus arrebatadas para llamar la atención.
-Loca. Sinónimo de las anteriores.
-Mariquita. Esta persona no es exactamente un marica, sino una persona que ha sido insultada (¿Qué le pasa al mariquita ese?)
-Maricón o mariconzón. Marica no declarado, o sea, persona medio pendeja (No le ponga atención al maricón ese).
-Cacorro. En algunas partes le dicen así al marica, en otras, ese término se aplica al que le hace el amor al marica, o sea, el cigarrón. Sí, así. El cigarrón colorao, como el porro sabanero, aunque en este caso sería cigarrón amarillo, porque de ese color queda después de su faena.
Hay otros nombres como “mariposa”, “Florindo”, “floripondio”, etc.
También vale aclarar lo siguiente: usted puede hacer o decir mariconadas sin que necesariamente sea marica, pero si usted hace mariconerías, entonces quiere decir que se le moja la canoa.
En una ocasión en que me dirigía a buscar el bus de regreso a casa, presencié una escena protagonizada por un personaje que no conocía y que me dejó perplejo: una loca loca ¿Raro, verdad? O sea, un homosexual deschavetado, porque si le digo una loca arrebatada lo confundiría.
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En mi niñez, tiempos ha ya, conocí un marica y puedo asegurar que nunca lo relacioné con el sexo. Lo vi unas tres veces y tanto a mí como a mis compañeros sólo nos causaba curiosidad por sus ademanes y modo de hablar, pero siempre a prudente distancia.
En ese entonces en mi pueblo, Montería, el psicólogo era un espécimen desconocido. Los padres se valían de la malicia indígena, que no daba doctorado pero si solucionaba sabiamente las cosas. Los padres nunca hablaban de sexo con sus hijos. Ese vacío los suplían los tíos y las tías por cuya línea las cosas eran más flexibles. Así los hermanos mayores se enteraban de que ese tipo de sexo era malo. Estos hermanos pasaban la información a los adolescentes y estos a los niños. Así supe que eso era malo, incluso el sexo oral, porque ese tipo en estado de excitación podría soplar a uno por ahí y ese aire le reventaría las venas y los órganos.
En ese entonces los jóvenes entraban a la vida mundana a los 18 años o más. Esas residencias que proliferan hoy día no se conocían. Los novios se citaban en los pajonales o en los platanales, o en casa de alguna celestina del barrio. Los más jóvenes que se acercaban al desarrollo o que ya podían demostrar que lo habían logrado, no conocían esas artimañas de los adultos. Para ellos tener una novia ya era un problema, por todo aquello del respeto a los padres y a los mayores y el miedo a un castigo por andar en vainas que aún no le correspondía.
Esos chicos en ese trance del desarrollo eran alimentados con esmero, no fuera que los cogiera debiluchos y se les diera por “dar la vuelta”. Eso se tenía como una de las causas (la desnutrición) para que un muchacho se volviera marica ¿Entonces, cómo bajaban esos chicos la fogosidad que les imprimía el consumo de tantos bocachicos sinuanos? Fácil, con María Casquito. Afortunadamente siempre había una o varias damiselas de estas cerca del barrio. Antes que usted lance alguna censura, permítame informarle que era otra creencia de que si no se evacuaba toda esa carga de vez en cuando, se corría el riesgo de que su acumulación se le fuera al muchacho para atrás y empezara a mojársele la canoa.
Hoy día las costumbres han cambiado, llegó la liberación femenina y lo ha trastornado todo, sobretodo en lo que toca a su liberalidad y por eso el mejor negocio en pueblos y ciudades son las “residencias”. Y de verdad que las costumbres han cambiado, porque en todos esos pueblos y veredas usted no encuentra una burra ni para remedio, quiero decir, para ir a buscar un remedio. Todo por la bendita moto.
Volviendo a los chicos de ahora, ellos se alimentan más o menos bien, tienen una dieta balanceada y existen suplementos vitamínicos para todo el cuerpo o para un órgano en particular. Ahora no tienen que esperar, escondidos en la casa de la vecina, hasta que la niña se asome por la ventana y le regale una sonrisa. No, el chico va directamente a la casa y le pregunta a la mamá ¿Está María? Sí, así, simplemente María. La chica toma al muchacho por la mano y lo lleva a su cuarto, no sin antes advertirle a la mamá que no la molesten pues va estar ocupada con su amigo.
Yo vine a conocer la minifalda ya adulto. En mis años juveniles las chicas usaban la falda cuatro dedos debajo de la rodilla y uno hacia uso de muchas argucias para darse una idea de lo que había debajo de tanto trapo, utilizando como ya dije la malicia indígena.
Con tantos años encima y tantas experiencias vividas, puedo decir que hay tres tipos de vulvas: una pulposa y ancha, otra plana y muy atrás y otra delgada y alta. Así que, en aquel entonces, recurríamos a algunos indicios, por ejemplo, la nariz. Si era fileña caía en el tercer grupo. Si era de puente alto con cornetes soplados, correspondía al primer grupo y si era de puente bajo y cornetes aplastados, del segundo grupo.
También nos guiábamos por los tobillos que pueden ser cortos y delgados, cortos y gruesos y muy alargados.
Otra forma de constatar la cosa (así, literalmente) con más fidelidad era metiendo mano, siempre y cuando hubiera la oportunidad, la confianza y la osadía.
A propósito, citaré un verso de una décima que encontré en el libro “El Camajón” de mi hermano Lelis Movilla Bello: “Desde lejos se conoce la mujer de crica chiquita, porque tiene el cuello largo, los tobillos secos y la cintura delgadita”.
Cuando no estaba ese esperpento de edificio de La Caja Agraria en el Paseo de Bolívar de Barranquilla, la brisa circulaba plena por todo el Camellón Abello y uno recordaba el disco “Brisas de Diciembre” de Rufo Garrido y su orquesta que dice: “Diciembre llegó con su ventolera mujeres y la brisa está que llena el mundo de placeres…” Era todo un espectáculo cuando la brisa levantaba faldas junto con pollerines y todo. Después que la dama controlaba su impetuosa falda y pasaba junto a uno, le decíamos: “sopla brisa que es tu tiempo” Y algunas se volteaban y contestaban: “¿Qué haces con ver si no vas a comer?”.
Esas escenas también eran comunes en la avenida primera de Santa Marta, o en el Camellón de los Mártires, la Torre del Reloj y en frente del Circo Teatro de Cartagena.
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En aquellos años comíamos de todo pues había de todo: verduras, cereales, frutas, carnes y pescados.
Algunos con más poder adquisitivo que otros. En los ventorrillos o tiendas esperaban que los campesinos descargaran sus productos recién cosechados, o que las arroceras terminaran de pilar el arroz, o que los expendios y piedras del mercado descuartizaran las reses y cerdos a tiempo. La leche se compraba en la puerta de la casa directamente de las cantinas del lechero. El pescado se consumía mucho más en época de subienda y solo se comercializaban los que superaban ciertas medidas.
En tiempos difíciles, que también los había, bien podía la persona tomar el anzuelo y pescar un par de mojarras peña, un moncholo o sacar del barro una docena de cacuchos o coroncoros, También podía tomar la escopeta y cazar un venado, o bien un ñeque, un armadillo o una docena de palomas torcazas.
Ahora también hay de todo y mucho más, como los chitos, tajaditas y trocitos picantes, quisquillosos y hasta explosivos. La producción agrícola, pecuaria y pesquera también se da y con mayor abundancia, pero esa producción hay que almacenarla o guardarla para dentro de seis meses o más, por lo que hay que producir más y a prisa.
El almacenamiento de alimentos exige procesos de conservación, los cuales se logran utilizando productos químicos y fenómenos físicos como el control de luz y temperatura. En algunos casos como el del guineo se usa carburo para aligerar el proceso de maduración. El aseo, mantenimiento y asepsia también exige el uso de productos químicos.
Ya los puercos, las gallinas, las vacas y los peces no pueden andar por ahí a su libre albedrío. El pobre cerdo ya no sabe qué es hociquear por ahí y robarse una yuca en la rosa del vecino, ni darse un refrescante baño antiséptico en una charca.
Cuánto daría un pollo por conocer lo que es la noche, cantar en una madrugada o practicar el racatapunchinchín. En sus días de 24 horas solo puede observar cómo sus muslos y trasero crecen tan
aceleradamente sin que nunca haya probado una lombriz de tierra cual delicioso espagueti napolitano.
Las vacas viven aburridísimas y sin explicarse por qué la vida les ha deparado tan triste destino. Ella observa con nostalgia cómo su compañero se pavonea exhibiéndose de feria en feria, mostrando un potencial que ya no ejerce y añora aquellos momentos en que tenía que dar dos pasos para que no le puyaran el corazón. Ya eso pasó a la historia, ahora solo siente el molestoso brazo del zootecnista que ni siquiera es capaz de menearlo cuando la insemina. Pero si de eso hablamos, hay que decir que el toro también vive su tormento. Muy bonito y muy majo, siempre rozagante y padre de muchos rebaños y él se preguntará: “¿Y en qué momento si no recuerdo haber montado una vaca? Y no me van a salir con el cuento de que de un frasquito salen terneros brincando debido a las caricias que me hace el zootecnista”.
Los peces ya no salen a pasear, ya no tienen oportunidad de remontarse río arriba o de solazarse en una laguna o pasar un delicioso y nutritivo rato al frente de una desembocadura de alcantarilla o un basurero. Su vida ahora es un carrusel, donde gira y gira en un pozo esperando el manipulado alimento.
Antes la leche era tan nutritiva que a veces hasta traía uvas pasas, bien gordas las condenadas… ¡y no por eso subía el precio! Ahora no, la leche es descremada, homogenizada, pasteurizada, deslactosada y otro poco de cosas para que dure más días y sea tipo “Light”. La verdad yo no entiendo eso. El ganadero se queja de que no llueve, por lo que no hay pasto y las vacas están flacas y no dan suficiente leche ¿Y para qué carajos las quieren gordas si después les toca quitarle la grasa a la leche?
Allá en mi pueblo y en mis años hermosos, perdón, mozos, ¡o ambos, qué caray! Había dos cosas que nos eran vedadas, no podíamos comer la paloma casera y la fruta llamada chirimoya. La paloma casera porque era como un símbolo de la fertilidad y la prueba es que las recién paridas, y durante la purga, se tomaban 40 sopitas de pichón y quedaban listas para encargar el siguiente muchacho. Los varones también comíamos palomas pero muy de vez en cuando, no fuera que nos pusiera a cantar currucucú a los palomos. Pero la chirimoya no, ni de vainas. El solo echo de ver un muchacho comiendo esa fruta era suficiente para considerarlo marica, sin esperar que se manifestaran los efectos que decían que ella producía.
Entonces, amigo lector, iré redondeando el cuento. En aquellos tiempos en mi pueblo y en todas partes, creo yo, comíamos de todo, con las excepciones ya citadas. Eran alimentos frescos y puros, es decir, teníamos un cuerpo sano. En cuanto a la parte psíquica también éramos muy equilibrados, a pesar de tan rigurosas restricciones tanto en el vestir como en las relaciones amorosas y aún maritales. Sin embargo, los jóvenes tenían oportunidades de descargarse de tantas emociones como ya vimos. Pero si todo se complicaba, todavía quedaba un recurso, tanto para los chicos como para las chicas: “el carrito de manos”. Masturbarse no era un pecado, o al menos así le dijo un cura a un chico que se confesaba con él y al que alguien le había dicho que eso era malo y que si lo seguía haciendo le iba a salir un pelo en la mano. El cura le dio la absolución y le dijo a su vez que no se preocupara, que si eso era verdad entonces le daría la bendición, no con la mano, sino
con una brocha.
Es por eso que una “loca” era un personaje bastante raro entonces. Locos sí había, porque pueblo que se respete debe tener su propio loquito, cuya locura debía buscarse por otro lado y no en la alimentación ni restricciones de las comentadas. En cuanto a los depravados jamás tuve conocimiento de ellos y vine a saber de su existencia a finales de los 60 o comienzo de los 70, cuando un demonio apodado “el sádico de los charquitos” o “el monstruo de los mangones”, violó y asesinó a una niña llamada Liliana, hija de una prestante familia barranquillera.
En este punto quiero dejarle una inquietud: ¿Por qué esos personajes eran tan raros en aquellos tiempos? Como ya dije, hasta el momento en que salí de mi pueblo, solo había visto un personaje de estos. Durante el tiempo que permanecí en Cartagena no conocí ninguno, pero cuando llegué a Barranquilla sí que conocí muchos. Recuerdo los carnavales por allá en la década de los 60 en el Paseo de Bolívar, lugar de su epicentro.
Desde la carrera 39 hasta Cuartel o carrera 44, se ubicaban las casetas-cantinas, cada una con su picó. Con frecuencia se formaban en esos sitios tremendas peloteras y llegaba la policía a detener a un tipo que daba trompadas a una linda chica, a quien los agentes de policía descubrían que era un marica que había dado tremenda “muelera” al energúmeno Don Juan. En estos sitios pululaban estos personajes tanto locales como de la ciudad de Cali, de donde se decía que eran los más bonitos y elegantes. Desde entonces y clandestinamente se celebraba ya el reinado gay de Barranquilla. Yo lo presencié una vez pues vivía a unos tres locales del sitio donde se celebraba, “Bar El Recreo”, en la carrera 40 (La Paz) con calle 35 (San Juan) sitio ocupado hoy por un almacén Ley. De un episodio ocurrido ahí fue que apareció el chiste donde un marica narra un desfile gay, así: “…la siguiente candidata luce un varonil conjunto verde, con gorra del mismo color y un curioso bastoncito. Le sigue otra candidata igualmente vestida y luego otra y otra… ¡Ay, corran niñas que es la policía!”
No cualquier persona lograba entrar ahí, el acceso era muy restringido porque muchos personajes de la ciudad participaban del reinado. Yo pude lograrlo porque conocía varias muchachas meseras y me camuflaron como mesero. Pero en ese entonces estaba recién llegado a la ciudad y solo conocía a mis alumnos.
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Así fueron pasando los años y yo veía como estos personajes aparecían por todas partes. Se reproducían como la verdolaga y cada vez eran más audaces. Parecería como si alguien los guiara quien sabe con qué intenciones. Lo primero que hicieron fue apoderarse de las peluquerías desapareciendo a los pobres peluqueros con su cuento del Style y el Unisex ¿Qué significa unisex? ¡Pues que el sexo de ellos debe ser el único! Ese sitio, la peluquería, era el lugar más varonil en cualquier pueblo o ciudad. Luego siguieron con los sastres y las modistas. Estos dos personajes eran muy solicitados para navidad, año nuevo, Semana Santa, fiestas patrias, fiestas patronales, bautizos, cumpleaños y matrimonios, pero ellos los desaparecieron. Ahora son ellos los que imponen la moda y lo segundo que hicieron fue abolir el “huevoloco” (aquel pantaloncillo que le llegaba a uno hasta la rodilla) y nos impusieron las tangas, los boxer y las tangas narizonas dizque para que las hembras nos vieran más sexy. ¡Mentiras! Ellos lo quieren es degenerar nuestra especie. La naturaleza es muy sabia, ella dispuso que cuando hiciera calor los escrotos se alargaran alejando los testículos del exceso de calor de nuestro cuerpo, y por el contrario, con el frío se encogieran y los acercaran al calor del cuerpo. De esa forma el espermatozoide en los testículos conserva su temperatura normal. Para hacer esto posible se usaban los pantaloncillos huevolocos que permitían la libertad de los huevos. En cambio las tangas, narizonas o no ¿Qué hacen? Mantener las pelotas presionadas todo el tiempo contra el cuerpo, así la esperma se trastorna. Podremos tener hijos, pero con esa leche aguada de seguro que alguno de los hijos va a engrosar sus filas.
Por eso digo, ojo señores, que estos tipos algo se traen entre manos. Poco a poco se han ido apoderando de todo. Son como una plaga. Yo me mudé del centro donde vivía y les perdí el hilo por un tiempo. Después, por cuestiones de la vida, me tocó trabajar como mesero y me topé otra vez con ellos y… ¡cosa tan grande! Esta gente cómo ha progresado. Simultáneamente con este progreso y muy subrepticiamente se fue desarrollando otro grupo que yo no conocía: las lesbianas.
Estos dos grupos han hecho causa común y ahora sí, amigo mío, póngale atención a la jugada, porque estas personas tienen más contactos que la Internet y han escalado (¿o socavado?) todos los estamentos de la sociedad.
Si bien las lesbianas se han identificado con los maricas, en el fondo son muy diferentes. Ellas son incisivas, lanzadas, frenteras. Casi me atrevería decir que dominan al otro grupo, y en su razón de ser, como que se consideran superiores.
Permítame otra vez, amigo lector, hacerle estas preguntas:
-¿Cómo puede un simple peluquero o empleado de almacén, gastar tanto dinero los fines de semana?
-¿Cómo puede un marica gastar tanto dinero en tratamientos hormonales y disfraces?
Porque trabajan, o son ahorrativos, o las familias los ayudan. ¿Son esas sus respuestas? ¡No, amigo mío! ¡No, no! Son los contactos ¡contactos! Si ellos solicitan un préstamo bancario lo consiguen pronto. Que un certificado de cámara de comercio, tesorería o NIT, eso es ya. Contacto, amigo. Contacto. Estas personas están en todas partes: en la política, en el comercio, en los cargos públicos, en las empresas privadas, en el magisterio, en la rama judicial, en las fuerzas militares, en el deporte, en la radio, en la televisión, en la iglesia, en la farándula, en el periodismo, en la banca, en las artes, entre los bomberos, cruz roja, defensa civil, en el mercado, en el bajo mundo, en la gente pupi, entre los sisbenizados, en las universidades y colegios de bachillerato, en las alcaldías, asambleas y en el congreso. Quien sabe si de pronto hemos tenido un presidente así, porque hay rumores.
¿Pero, de dónde salió tanta gente de esta clase? ¿A qué se debe tan singular explosión demográfica? Creo que usted recordará que ya lo dejé entrever. Sin embargo, le comentaré lo siguiente: a finales de los años 50 o comienzos de los 60, llegó a Colombia y hasta allá por mi pueblo, unas entidades gringas llamadas “Cuerpos de Paz” que creo formaban parte del programa Alianza para el Progreso del presidente John F. Kennedy y a través de escuelas y parroquias repartían algunos alimentos como leche, nutricia y queso amarillo a las gentes más necesitadas. A poco se regó el rumor de que esos productos venían arreglados con sustancias químicas para evitar la procreación y así controlar la población del país. Se comentaba también que ya en Centroamérica se había practicado ese sistema y que hasta los calderos expedían sustancias raras al momento de preparar el arroz. Y yo me decía que eso era posible, que no tenía nada de raro y eso que entonces no había ese adelanto biotecnológico de ahora. Estoy seguro que era cierto. Pero hay más. Me propuse hacer una encuesta a unas 100 personas sobre algunos hábitos alimenticios desde hace unos 30 años, en asuntos como estos:
-¿Cuál es la carne que más consumían los fines de semana, especialmente los domingos?
-¿Qué acostumbraban darle de merienda a sus niños en sus loncheras?
-¿Además de la leche materna, qué otro alimento consumía su bebé?
En la primera respuesta el porcentaje a favor del pollo fue abrumador: el 70%. Le siguió el cerdo con un 20% y el pescado con un 10%. Y fue fácil comprobarlo preguntándole al tendero qué día de la semana vendía más pollo y también en los restaurantes de chinos. En la segunda respuesta el mayor porcentaje fue para los chitos con cocacola. En la tercera fue para compotas y gelatinas. Todos estos productos procesados. Recuerde que los pollos se asombraban al ver que sus muslos y traseros se engordaban con tanta rapidez después de esas inyecciones para el crecimiento, que en 45 días logran los efectos que Natura programaba para seis meses ¿Y recuerda también el principio que dice que la energía no se destruye sino que se merienda? Pues, mire qué transformación se está realizando en las nuevas generaciones. Aunque a veces me asalta la duda ¿Si ese consumo camuflado y sistemático de hormonas para el crecimiento es causante de esa proliferación de homosexuales, por qué personas chaparras como yo, que hemos hartado tanto pollo, no hemos crecido nada ni, afortunadamente, sentido inclinación rara? ¿Será por aquello de que loro viejo no da la pata?
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Voy a contarles algunas cosas acerca de los homosexuales… ¡Caramba! Cambié sin querer la palabra marica.Bueno, hay que actualizarse. Ya dije que trabajé como mesero en un estadero y cerca de ahí funcionaba también un estadero de homosexuales y lesbianas. Donde yo trabajaba era un establecimiento público y no se reservaba el derecho de admisión, así que estas personas llegaban ahí antes de llegar al local de ellos o cuando salían. Es por eso que pude analizarlos y conocerlos un poco.
Tanto maricas como lesbianas son homosexuales, conforme define el diccionario este término: persona que siente atracción por las personas de su mismo sexo. Pero tienen profundas diferencias. Por ejemplo, la pareja de marica con marica, aunque parezca extraño, es muy rara porque estará conformada por un marica y un redondo y estos, como dijimos, son los maricas recatados que incluso tienen mujer e hijos. Ellos no necesitan consolador pues tienen sus miembros viriles, pero a algunos no les agrada mucho tener que utilizarlo, por lo cual se ven obligados, los maricas pasivos, a buscar los servicio de un cigarrón. No se incomode por esta palabra porque la verdad no se dónde ubicar a estos tipos. Heterosexuales no son porque así se definen las personas que tenemos inclinaciones por el sexo opuesto, es decir, hombre con mujer y viceversa para que quede bien clarito.
Homosexual tampoco son porque no se “dejan”, digo yo ¿Degenerados? Tampoco, porque si bien lo son, no lo definen correctamente ¡Entonces, cigarrón! ¿O mejor, cacorro?
Las lesbianas tienen subdivisión: unas son hembras y otras son “machos”. La inclinación de una mujer a uno u otro grupo es importante porque eso conlleva responsabilidades y derechos como en el matrimonio heterosexual. En la relación el macho se coloca un miembro viril artificial. Me contaron que se está diseñando uno que, como los edificios y las tarjetas, es inteligente. Detecta el momento del clímax y eyacula (peligroso artefacto este como, al momento de cargarlo, confundan la materia eyaculante con colbón)
Estas diferencias comentadas es lo que me hace creer que las lesbianas se creen superiores a los maricas. Sí, porque con algunas excepciones, la hembra lesbiana es pasiva y poco exigente. En cambio la pareja del marica siempre es un vividor que lo lleva al rompe.
Si el marica no tiene pareja, un sábado por la noche se pone su mejor gala y empieza la cacería. Pero si no consigue nada y ve que avanzan las horas de la noche, entra en desespero y agarra cualquier cosa (cigarrón). Ahí es donde pierde y tiene que humillarse y denigrarse. Cosa que no pasa con la lesbiana macho. Si ésta no tiene pareja, también sale de cacería y si no consigue nada, algunas de ellas, tienen la opción de un heterosexual ¡o del mismo cigarrón! Porque dentro de este grupo también hay “redondas.”
Voy ampliar el asunto de la cacería porque también marca diferencia en la superioridad de las lesbianas sobre los maricas. El marica, por ser como es, está estigmatizado por la sociedad. Por eso le es tan difícil conseguir pareja porque los heterosexuales los van “abriendo de una”. Aún no son aceptados tan fácilmente. En cambio, la lesbiana macho se camufla con facilidad y ese primer impacto, ese primer sablazo con la potencial pareja no es tan chocante como en el caso del marica. Cuando el marica hace sus primeros lances de conquista lo hace con timidez y mucha cautela, él sabe que si se equivocó de presa se puede llevar su muñequera. En cambio la lesbiana no tiene este problema, si se equivocó pues busca otra victima o se queda quieta. Por eso esta mujer es tan incisiva, tan tenaz. Cuando suelta los perros lo hace en firme, con osadía y con una desenvoltura que envidiaría el mejor Don Juan.
¿Y qué sucede cuando ya consiguen pareja? Pues estas personas muestran una capacidad de afecto interesante. Aman tan intensamente como los heterosexuales, muestran la misma felicidad de éstos y viven las mismas pasiones y vicisitudes de las parejas. También son celosos y… ¡Carajo, cachooones!
Si el consumo de droga en un sector de la población se pudiera medir en porcentajes, por lo que he visto yo, no habría ninguna diferencia entre el consumo en homosexuales y heterosexuales. En cuanto a las enfermedades de transmisión sexual, no me atrevo dar ninguna opinión. Pero sí comentaré sobre la proliferación de estas personas., ya eso es una pandemia aquí en la ciudad donde vivo y estoy seguro que en todo el país. Las autoridades gubernamentales y la sociedad no tienen ni idea de las proporciones de este fenómeno. Creo no pecar si digo que en un grupo de diez jóvenes es seguro que usted detectará un homosexual. Por supuesto que un marica porque estos por sus gestos y por su entonación se hacen más evidentes que las lesbianas.
Comentaré aquí unas anécdotas ocurridas en el local donde yo trabajaba.
-Llegó una señora de unos 50 años aproximadamente, muy hermosa y muy elegante. Se veía que era toda una dama. Llegó acompañada por dos chicas y pidió tres cervezas. Una de las chicas, de unos 30 años, hermosa y con un cuerpo espectacular se paró a bailar junto a la dama e hizo unos pases muy buenos. En otra mesa estaban tres tipos libando. Uno fue hasta la chica, la invitó a bailar y ella no aceptó. El tipo se retiró y desde su silla la seguía mirando con ojos de ternero degollado y eso no le gustó a la señora y le dijo a la chica que se sentara. La chica siguió bailando. La señora, ya con cara y tono de sargento, le dijo “¡Te dije que te sentaras, no joda!”. Caramba, si la mujer de uno obedeciera así cuando le decimos algo.
-En una mesa departía un tipo con su novia y una amiga. Ésta tomó su cerveza y se fue para la barra. Me dijo que se sentía incómoda y que quería bailar. Me pidió música salsa. Al momento llegó una chica muy linda a la barra y se quedó mirando a la morena que bailaba. Yo enseguida me la pillé, porque la lesbiana macho siempre deja al descubierto algún detalle que la delata, o más bien, para que otras las puedan identificar. Usan un jeans holgado con camisa manga larga, o cruzan una pierna al sentarse, pero no como las mujeres sino como los hombres y empiezan a jugar con los cordones. En la mesa se sientan rectas y cruzan los brazos, o bien apoyan los codos sobre la mesa. Sonríen y solo voltean la cabeza hacia la persona que le habla. A la lesbiana hembra nunca pude detectarle indicio alguno, se comportan normalmente.
Bueno, la chica me dijo que le diera una cerveza a la morena que bailaba sola. Ella me preguntó y le dije quién se la enviaba. Al rato otra cerveza. La lesbiana fue al baño y la morena se me acercó: “Oye y esa chica qué, me pica el ojo y me hace señas”. Es lesbiana, le contesté ¡Qué! Dijo con asombro. “Se va a mamar un botellazo”. Y se fue a su mesa.
-En otra ocasión entró un marica y una lesbiana y pidieron cervezas. Al rato empezaron a besarse y darse la lengua (Las caricias si las prohibíamos a estas personas en el local). Llamé al compañero y le dije: Ahora sí nos jodimos, Sodoma y Gomorra unidos.
Hay algo que me intriga de las lesbianas: ¿Cómo hacen para aguantar tanto licor? Las he visto con algunos incautos heterosexuales que creen que van a coronar y se llevan tremenda "muelera". Lo mismo sucede con algunos travestis.
Quiero dejar un punto bien claro: yo respeto como personas a los homosexuales: maricas y lesbianas. No comparto sus desviaciones o inclinaciones sexuales o como se llame eso, pero tampoco los censuro, al fin y al cabo hay que tener respeto por el libre albedrío y libre desarrollo de la personalidad. Lo que sí puedo es expresar mis temores, mis preocupaciones. En primer lugar, por no entender cómo llegaron a ser tan prolíficos y en segundo lugar por no saber qué será de mi descendencia en la segunda generación, porque la primera creo que ya no dará la vuelta. No, no comprendo eso, no entiendo nada. A mí me criaron machito y aún soy digno exponente del grupo heterosexual.
El primer marica que yo conocí creo que no se lo comió ni el gusano, era viejo y maluco el pobre. Pero ahora… ¡Válgame Dios! Causa tristeza y a la vez horroriza tanta inverecundia. Ver esa cantidad de adolescentes que todavía tienen olor a canine en el ombligo incursionando ya en ese mundo, padres consecuentes que llevan a sus niñas para que se diviertan mientras ellos esperan departiendo también o regresan más tarde a recogerlas.
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Finalizo este trabajo transcribiendo un aparte de un discurso de “Banquete o del Amor” que figura en la obra DIALOGOS de Platón, donde también aparece (en la primera parte del librito de Editorial Esquilo Ltda.) “Apología de Sócrates”.
En la antigua Grecia un tal Erexímaco había ofrecido la noche anterior una tremenda fiesta y estaban, él y sus amigos, enguayabados, por lo que resolvieron no tomar sino unas cuantas copas durante la reunión y dedicarse más bien a componer discursos de alabanzas a Eros. Además de Sócrates, uno de los invitados era Aristófanes, quién en su discurso dijo, palabras más palabras menos, lo siguiente:
“En otro tiempo la naturaleza humana era muy diferente de lo que es hoy…” Decía que había tres clases de hombres: el mismo hombre de hoy, la misma mujer de hoy y un tercero llamado Andrógino, porque tenía tanto el sexo masculino como el sexo femenino (como el niño que quería ser fenómeno y la mamá aburrida con esa cantaleta, le preguntó para qué. Él contestó: para tener una cosita en esta rodilla y un pipí en la otra y pasar todo el día chaqui, chaqui, chaqui).
Una característica importante de estos seres es que eran redondos, o sea, esféricos (no como los que sabemos) y tenían cuatro piernas, cuatro brazos, un cuello, una cabeza y dos caras. “…todo lo demás en la misma proporción. Marchaban rectos como nosotros y sin tener necesidad de volverse para tomar el camino que querían…” Cuando caminaban rápido sus piernas giraban como los radios de una rueda. “…eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por eso éstos concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses…” Zeus y los demás dioses se molestaron. Para castigarlos, Zeus decidió dividirlos por la mitad, pensando que así, además de castigarles la insolencia los debilitaría y a la vez tendría más gente que lo alabaran y le rindieran sacrificios.
Además de eso, Zeus los amenazó diciéndoles que si seguían con su impía audacia los volvería a dividir para que caminaran en un solo pie. Luego de esto Zeus le ordenó a Apolo que les cambiara la faz para el lado cortado. Además, Apolo recogió los pellejos del lado del corte y los amarró como las bolsas de basura o del supermercado, dejando una pequeña abertura que vino a ser el ombligo. “… hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con un ardor que unidas perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra. Cuando una de las mitades perecía, la que sobrevivía buscaba otra, a la que se unía de nuevo, ya fuere la mitad de una mujer entera (de la redonda original), lo que ahora llamamos mujer, ya fuera una mitad de hombre (del redondo original); y de esta manera la raza se fue extinguiendo…”. Zeus entonces se compadeció porque los órganos genitales quedaron en la parte posterior “…y se concebía y se derramaba el semen no el uno en el otro, sino en el suelo como la cigarra. Zeus puso los órganos en la parte anterior y de esta manera la concepción se hace mediante la unión del hombre y la mujer, el fruto de la misma eran los hijos; y si el varón se unía al varón, la saciedad los separaba bien pronto y los restituía a sus trabajos y demás cuidados de la vida. De Aquí procede el amor que tenemos naturalmente los unos a los otros (así que eso de “amaos los unos a los otros” es más viejo de lo que parece); El nos recuerda nuestra naturaleza primitiva y hace esfuerzos para reunir las dos mitades y para restablecernos a nuestra antigua perfección. Cada uno de nosotros no es más que una mitad de hombre, que ha sido separado de un todo como se divide una hoja en dos. Estas mitades buscan siempre sus mitades. Los hombres que provienen de la separación de estos seres compuestos que se llaman andróginos, aman a las mujeres; y la mayor parte de los adúlteros pertenecen a esta especie (los cachones), así como también las mujeres que aman a los hombres y violan las leyes del himeneo (las cachonas). Pero a las mujeres que provienen de la separación de las mujeres primitivas (las redondas) no llaman la atención de los hombres y se inclinan más a las mujeres (las lesbianas). Del mismo modo los hombres que provienen de la separación del hombre primitivo buscan el sexo masculino (maricas). “…sin razón se les echa en cara que viven sin pudor, porque no es la falta de esto lo que los hace obrar así, sino que dotado de almas fuerte y valor civil, buscan sus semejantes y los prueba que con el tiempo son más aptos que los demás para servir al estado (Uunju. Ojo con los funcionarios altivos, autoritarios, bravucones. Uunju). Hechos hombres a su vez aman a los jóvenes, y si se casan y tienen familia, no es porque la naturaleza los incline a ello, sino porque la ley los obliga.”
A continuación mostraré algunas de las encuestas que realicé entre homosexuales, tanto maricas como lesbianas.
Maricas
NOMBRE O ALIAS --------------------------------------------------
EDAD 49 PROFESIÓN Peluquero
ESTUDIOS: Prim. X Sec. X Univ. X Otros X
-¿A qué edad comprendió que era homosexual? ----------------
-¿A qué edad decidió vivir públicamente como tal? Toda la vida
-¿Sus familiares aceptaron eso? Sí X No ------ Algunos -----
-¿Sus amigos aceptaron eso? Sí X No ------ Algunos -----
-¿Quiénes fueron más comprensivos?
Los varones X Las hembras X
-Si usted es empleado ¿Lo discriminan por eso? Sí ---- No X
-¿Quién lo discrimina más?
Los jefes ------ Los compañeros ------- Los clientes -------
-Si usted es travesti ¿Los días de semana también viste así?
No X Siempre ------- A veces ------
-Tiene usted pareja:
Permanente ----- casual ----- Ambas cosas ------
-¿Le es fiel a su pareja? Sí ------ No ------
-Si una mujer le coquetea:
La ignora ------ La acepta ------ Le molesta ------
-Es usted homosexual: ¿Pasivo? ------- ¿Activo? ------
-En plena actividad sexual, usted siente satisfacción: Como me iso Dios
Solo anal ------- Satisfacción anal y excitación frontal -------
-Si siente excitación frontal ¿Cómo se satisface? Normal
Penetra a la pareja X Se masturba -------- Se conforma -----
-¿Por qué cree usted que es homosexual? Por el Diablo
Por desorden hormonal ------ Por herencia ------
Por influencia ------ Lo absorbió el ambiente ------
-Atendiendo a su condición de homosexual, desearía:
Seguir así ------ Ser mujer definitivamente ------
No le importa ------- Hombre
-Viviendo en esa condición, es usted:
Feliz ------- Infeliz -------- No le importa X
----- o-----
Nota: Como podemos ver, esta persona no fue honesto con las respuestas y además, no entendió el
formulario. No parece haber cursado todos los estudios que dice haber hecho.
Maricas
NOMBRE O ALIAS Luisa
EDAD 23 años PROFESIÓN Estilista
ESTUDIOS: Prim. ------- Sec. ------- Univ. X Otros ------
-¿A qué edad comprendió que era homosexual? 10 años
-¿A qué edad decidió vivir públicamente como tal? 14 años
-¿Sus familiares aceptaron eso? Sí X No ------ Algunos -----
-¿Sus amigos aceptaron eso? Sí X No ------ Algunos -----
-¿Quiénes fueron más comprensivos?
Los varones ------ Las hembras X
-Si usted es empleado ¿Lo discriminan por eso? Sí ---- No X
-¿Quién lo discrimina más?
Los jefes ------ Los compañeros ------- Los clientes -------
-Si usted es travesti ¿Los días de semana también viste así?
No ------ Siempre X A veces ------
-Tiene usted pareja:
Permanente X casual ----- Ambas cosas ------
-¿Le es fiel a su pareja? Sí ------ No X
-Si una mujer le coquetea:
La ignora X La acepta ------ Le molesta ------
-Es usted homosexual: ¿Pasivo? X ¿Activo? ------
-En plena actividad sexual, usted siente satisfacción:
Solo anal ------- Satisfacción anal y excitación frontal X
-Si siente excitación frontal ¿Cómo se satisface?
Penetra a la pareja ------- Se masturba -------- Se conforma X
-¿Por qué cree usted que es homosexual?
Por desorden hormonal X Por herencia ------Por influencia -----o absorbió el ambiente ------
-Atendiendo a su condición de homosexual, desearía:
Seguir así X Ser mujer definitivamente ------ No le importa -------
-Viviendo en esa condición, es usted:
Feliz X Infeliz -------- No le importa -------
------- o -------
Nota: esta persona se muestra más veraz y colaboradora
Lesbianas
NOMBRE O ALIAS Ana Milena
EDAD 27 años PROFESION Administradora de empresas
ESTUDIOS: Prim. ------- Sec. ------- Univ. X Otros ------
-¿A qué edad comprendió que era lesbiana? 16 años
-¿A qué edad decidió vivir públicamente como tal? 18 años
-¿Sus familiares aceptaron eso? Sí ----- No ------ Algunos X
-¿Sus amigos aceptaron eso? Sí ----- No ------ Algunos X
-¿Quiénes fueron más comprensivos?
Los varones X Las hembras X
-Si usted es empleada ¿La discriminan por eso?
Sí ---- No ---- Algunos X
-¿Quién la discrimina más?
Los jefes X Los compañeros ------- Los clientes -------
-Tiene usted pareja:
Permanente X casual ----- Ambas cosas ------
-¿Le es fiel a su pareja? Sí X No ------
-Si un hombre la piropea:
Lo ignora ------ Lo acepta X Le molesta ------
-En la pareja es usted: El macho ------ La hembra X
-¿En la actividad sexual piensa que el consolador debe ser un miembro viril real?
Sí ------ No ------ Le es indiferente X
-¿Si usted hace de macho, en pleno acto, desea que la penetren también?
Sí ------ No ------ A veces ------
-Si desea la penetración ¿Qué prefiere?
El consolador ---- un miembro real ---- Le es indiferente X
-Para ambas, macho y hembra ¿Le hace falta la eyaculación?
Sí ------ No ------ Le es indiferente X
-¿Por qué cree usted que es lesbiana?
Por desorden hormonal ------ Por herencia ----Por influencia -----La absorbió el ambiente X
-Atendiendo a su condición sexual, usted desearía:
Seguir así X Ser hombre definitivamente ------No le importa -------
-Viviendo en esa condición, es usted:
Feliz X Infeliz -------- No le importa -------
Nota: Parece que respondió con sinceridad. Cuando yo conocí a esta chica parecía hembra, pero en otra ocasión la vi acompañada y comprobé que era macho. En su respuesta reconoce ser hembra.
FIN
PD: Favor dejar su comentario-